domingo, 30 de septiembre de 2012

La homosexualidad en la historia


Los primeros documentos escritos que relatan prácticas homosexuales provienen de Grecia, donde la homosexualidad masculina era una práctica muy arraigada. Y aunque en menor grado, también hay escritos que confirman la existencia de lesbianismo en la antigüedad.

En Roma la aceptación de la homosexualidad varió a lo largo del tiempo. En época de la República, practicar la homosexualidad podía incluso llevarte a la muerte, pues era penada con la Lex Scantinia (la cual la consideraba una conducta desviada de los griegos). Sin embargo en la primera época del Imperio, fue una conducta aceptada y practicada incluso por emperadores.

El primer emperador que se unió en matrimonio homosexual fue Nerón, que se casó con tres hombres sucesivamente y con dos mujeres. También es muy conocida la trágica historia de amor de el emperador Adriano y su joven y bello amante Antinoo, quienes estuvieron juntos alrededor de seis años. En uno de sus muchos viajes, Antinoo murió ahogado en el río ante la mirada de Adriano. Ante este trágico final Adriano ordenó erigir mausoleos, frescos, monedas y sobre todo esculturas con su rostro para conmemorarlo, se le rindió un culto que se postergó a lo largo de las décadas, e incluso le dedicó una ciudad llamada Antinoopolis. Muchos de los retratos que se hicieron de él se han conservado hasta nuestros días, y ha sido una figura muy representada en el arte.

En Roma sobre el año 200 d.C. incluso había una calle donde se concentraban los prostitutos masculinos.

La aceptación social de la homosexualidad comenzó a decaer desde mediados de la época imperial hasta que con la llegada del cristianismo el emperador Teodosio I, en el año 390 de nuestra era, la volvió a condenar con la pena de muerte. La misma legislación mantuvo Justiniano I desde el año 538 d.C. hasta la caída de Constantinopla en el año 1453.

 

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