martes, 30 de octubre de 2012

Persecución durante el franquismo.


Durante la dictadura franquista los homosexuales también fueron perseguidos. La llamada Ley de Vagos y Maleantes de 1933, se reformó en 1954. Se modificó el artículo segundo para incluir como peligrosidad social a la homosexualidad y se agregó un número undécimo para quienes incitaran al terrorismo o hicieran apología del mismo. Se dispuso también el internamiento de los homosexuales en establecimientos separados.

Con esta modificación se regresó a lo establecido en la Constitución de 1928 en que se tipificaba la homosexualidad como delito, que había desaparecido en el Código Penal de 1932, aunque persistía en el Código de Justicia militar español que castigaba la homosexualidad con la separación del servicio y entre seis años de cárcel vigente hasta 1986.
 
De la reforma de 1954 podemos extraer las siguientes líneas "A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados, se les aplicarán para que cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:
a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales, y en todo caso, con absoluta separación de los demás.
b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.
c) Sumisión a la vigilancia de los delegados".


 
En 1970 fue sustituida y derogada por la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, de términos muy parecidos, pero que incluía penas de hasta cinco años de internamiento en cárceles o manicomios para los homosexuales y demás individuos considerados peligrosos sociales para que se «rehabilitaran».

jueves, 25 de octubre de 2012

Prohibido hablar sobre la homosexualidad en clase


Mi siguiente publicación será el comentario de un artículo que he encontrado en el periódico online público.es, que me pareció realmente interesante cuando lo leí.

El artículo nos informa sobre como el Senado de Tennessee aprueba un proyecto de ley que impedirá a los profesores hablar sobre temas homosexuales en clase hasta el noveno grado, cuando los alumnos tengan la edad de 14-15 años.

El senador republicano Stacey Campfield, ha logrado que la Comisión de Educación del Senado apruebe por 6 votos a 3 que los profesores del estado de Tenesse no puedan hablar sobre la homosexualidad a sus alumnos hasta noveno grado. Esta propuesta se trató de aplicar hace seis años, aunque si éxito alguno.

Esta vez ha sido aprobada, y a este proyecto de ley lo han denominado don´t say gay (no digas gay). Y a partir de ahora, esto es lo que dicta le ley “Ninguna escuela elemental ni de educación media debe impartir ningún contenido que trate la orientación sexual distinta a la heterosexualidad”.


Al leer este artículo no he podido evitar dedicarle unos minutos a pensar en ello, e indignarme ante tal discriminación. Al prohibir hablar sobre un tema, hacen de el mismo un proceso contrario a la naturalización. La homosexualidad es algo que siempre ha existido, aunque por desgracia muchas veces se ha tratado de ocultar, dadas las situaciones. Y en vez de aceptarlo como algo natural, tratan de diferenciarlo e incluso ridiculizarlo al dejar de lado el poder si quiera hablar sobre ello.  La escuela debe ser un lugar en el cual deben instruirnos y  hacer de nosotros unas personas capaces de razonar por nosotros mismos, y de decidir, por tanto no creo que se deba inculcar la heterosexualidad como ``algo bueno´´ y obligar hasta cierta edad, a no poder tratar los diferentes  ideales. En conclusión, me parece realmente triste que en vez de progresar como seres humanos, e ir logrando una mentalidad más abierta acorde a nuestra época, vayamos retrocediendo y prohibiendo el derecho a tratar ciertos temas.

 

lunes, 15 de octubre de 2012

Personajes históricos homosexuales


A lo largo de los años hemos ido viendo como se creaban vínculos amorosos, los cuales no fueron solo de carácter heterosexual. Muchos personajes históricos famosos mantuvieron relaciones homosexuales, como es el caso de Julio Cesar y el rey Nicómedes, Sócrates, la poetisa Safo, Leonardo Da Vinci y su alumno Giacomo Caprotti… nombres que darían comienzo a una larga lista. A continuación comentaré dos de las historias que más interés me han producido.

Alejandro III de Macedonia (356-323 a.c.), más conocido como Alejandro Magno, fue un genio militar que en 11 años de guerra jamás perdió una batalla. Alejandro El Grande fue un gran estratega militar, pues con un ejército comparativamente pequeño, conquistó enormes reinos como el de Persia, formando el Imperio más vasto de su época.

Alejandro se casó con varias mujeres, pero a pesar de las negaciones y la indignación de algunos nacionalistas griegos, cuenta la leyenda que su amor verdadero fue Hefestión, amigo de la infancia y comandante de caballería. Según Plutarco, cuando Alejandro llegó al sitio de la antigua Troya, dejó un tributo en la tumba de Aquiles, y Hefestion dejó otro en la de Patroclus, como símbolo de su relación (ya que en la antigüedad se suponía que éstos habían sido amantes).


Michelangelo Buonarroti (1475-1564), conocido como Miguel Ángel, fue un escultor, pintor y arquitecto italiano renacentista, considerado uno de los más grandes artistas de la historia.
En un viaje realizado a Roma, conoció al que sería el gran amor de su vida, el joven Tommaso Cavalieri. Su relación consistía en una gran amistad, con una pasión y fidelidad que se mantuvo hasta la muerte.


domingo, 7 de octubre de 2012

"Prayers for Bobby"



En este post hablaremos sobre una impactante y desgarradora película basada en hechos reales. Esta es la historia de Bobby Griffifth, un joven universitario de 20 años, que el 20 de agosto de 1983 se suicidó tirándose desde un puente en Portland (Oregón).

En “Plegarias para Bobby”, que así es cómo titularon la película, se narra la vida de la familia Griffifth. Mary Griffifth es una devota cristiana que cría a sus hijos con las enseñanzas conservadoras de la Iglesia Presbiteriana. Cuando ésta se entera del secreto de su hijo Bobby, al confesarle que puede ser gay, la vida de toda la familia cambia.
Poco a poco los demás componentes de la familia comienzan a aceptar la homosexualidad de Bobby, pero Mary cree que Dios puede “curarlo”  como si de una enfermedad se tratase.  Lleva a su hijo a un psiquiatra y convence a Bobby a orar más y buscar consuelo en las actividades de la Iglesia en esperanza de que él pueda cambiar. Desesperado para que su madre lo acepte, Bobby hace lo que se pide de él, pero a pesar de todo, la desaprobación de la Iglesia de la homosexualidad le hace crecer cada vez más retraído y deprimido.
En un momento de depresión salta de un puente de una autopista muriendo instantáneamente.

Frente a la tragedia, Mary comienza a cuestionarse a sí misma y la interpretación de su iglesia de la Biblia. Mary lentamente se dirige a la comunidad gay, y es allí donde se da cuenta de que Dios no lo sanó porque no había nada malo en él. Mary se convierte en una defensora de los derechos de los homosexuales e incita a la gente a pensar antes de hablar y a rechazar la homofobia, tras aceptar la muerte de su hijo, se compromete a trabajar arduamente por los derechos de gays y lesbianas.

Lo que esta película trata de transmitirnos, es que a pesar de las diferencias ideológicas de cada uno, es posible la convivencia y la aceptación de estas diferencias. Y a pesar de que en este caso para Mary fue demasiado tarde cuando se dió cuenta de que la homosexualidad no era algo malo, para muchas personas aún no lo es.