El pasado 3 de marzo de 2012 un joven chileno de 24 años,
y homosexual, fue brutalmente golpeado y agredido por un grupo de jóvenes. La
paliza que recibió Daniel Zamudio,
la víctima, fue a consecuencia de su orientación sexual. Después de estar 20
días bajo atención médica, finalmente el joven murió unos días más tarde en el
hospital.
Como Daniel, muchísimas son las personas que han sido
agredidas y que han sufrido daños por no ocultar su orientación sexual. Algo que
no debería ser posible ya que, en principio, gozamos de libertad de expresión y
pensamiento. Y como tantas otras veces, el precio a pagar ha sido muy alto. Una
vez más la homofobia ha terminado con una vida inocente.
La brutalidad de estos acontecimientos es tan impactante
que apenas parece real, pero aquí expondré algunos de los múltiples nombres que
por desgracia han sufrido el dolor de la homofobia en sus pieles.
Fannyann Eddy de 30 años, fue una de las fundadoras de la
asociación de gays y lesbianas de Sierra Leona. Fue brutalmente violada
reiteradamente por 5 hombres, que irrumpieron en la oficina de la organización.
A continuación fue apuñalada en la cabeza y le rompieron el cuello.
Joel Horn, adolescente austríaco,
a la temprana edad de 13 años se quitó la vida arrojándose a las vías del tren,
tras sufrir un incesante acoso homófobo.
Paolo Seganti de 38 años era un afamado
actor italiano a quien unos desconocidos atacaron, apalearon y acuchillaron reiteradamente
en un parque de Roma. Le deformaron la cara a palos, le arrancaron la nariz y
le asestaron más de 20 puñaladas en los glúteos y los genitales.
Isaac Pérez de 27 años y Julio Anderson de 32, fueron encontrados
brutalmente asesinados con 57 puñadas en Vigo (España), posteriormente les
prendieron fuego.
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